La persona perversa
Cita: Elsa Punset en Inocencia
Radical
(Doctora Hirigoyen)
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No se puede vencer a un perverso. Tal vez se pueda, como dice la doctora
Hirigoye, con esfuerzo y tiempo “… aprender algo acerca de uno mismo. La única
victoria es alejarse sin haberse contagiado de su agresividad y malevolencia”.
Las victimas siempre espera que el agresor se disculpe porque la batalla ha
sido, siempre, profundamente desigual e injusta. Pero eso nunca ocurre porque
el perverso excluye de sí mismo el sufrimiento y la duda. A la víctima, advierte
la Doctora Hirigoyen, sólo le queda identificar el proceso perverso que
pretende hacerle cargar con toda la responsabilidad del conflicto y analizar el
problema dejando de lado la cuestión de la culpabilidad, porque no fue débil al
principio, sino demasiado confiada: se creyó salvadora, redentora. Se sintió demasiado
responsable y, por tanto, infinitamente culpable. “Tendrá que abandonar el
ideal de tolerancia absoluta que enarbolan tantas víctimas y reconocer a
tientas que a quien amaba le aqueja, en mayor o menor medida, un trastorno de
personalidad peligroso para ella y para
los suyo”. Una diferencia clara entre una víctima y de un perverso y un
individuo masoquista, apuntan también, es que cuando la primera, tras un enorme
esfuerzo consigue separarse de su verdugo, siente una enorme liberación: “A
intentado la labor imposible de resucitar a los muertos. Ahora puede abandonar su
posición de victima inmovilizada y permitir que la vida renazca”.
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1 comentario:
Que verdad tan grande la que plantea Els Punset.
Muchas mujeres quedan atrapadas en su rol de "madres" salvadoras de hombres que no tienen solución por maltratdores.
Ver la trampa ayudará a no caer en ella.
Un saludo Antonio, me alegro poder estar un poquito conectados a través de tu blog.
Un abrazo afectuoso.
Fernando
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